jueves, 15 de septiembre de 2016

Amor de (menos de) un día

Hablamos por la mañana, por teléfono:
—Niño, llámame por la tarde que me voy para la playa con mi novio.
—Pero, ¿desde cuándo tienes novio?
—Nos conocimos en una fiesta anoche y se quedó conmigo en la casa. Es lo más grande de la vida, te lo juro. Yo creo que me voy a casar con él.
—¡Dime tú! Bueno, diviértete.
Volvimos a hablar por la noche:
—¿Cómo les fue en la playa?
—Ni me digas nada, ese descarado. Lo tuve que botar para el carajo.
—¿Y eso?
—Nada, se puso a satear con un cuero ahí. ¡Ay, los hombres!