martes, 24 de febrero de 2015

Moraleja y petición

Dicen que Celestina Galli-Marie, la cantante que estrenó la ópera Carmen, vio el rostro de Georges Bizet en la baraja de la muerte, durante la célebre escena del tarot. Tanta fue la impresión, que se desvaneció al abandonar el escenario. Esa madrugada —dicen— murió Bizet. Algunos sugirieron que se había suicidado, por el relativo fracaso de la primera representación de su ópera mayor. En realidad murió de una complicación cardíaca. Cosas de la vida, los mismos críticos que habían escrito horrores de la obra, un día después del funeral decidieron que su autor era un genio. Una moraleja: no hay que tomarse tan a pecho una mala crítica. Una petición: si alguien ve mi muerte en una baraja, que se abstenga de comentármelo.

En la imagen, Galli-Marie y Bizet.

viernes, 20 de febrero de 2015

Y las ranas crian pelos

Cuando yo intervenía en las conversaciones de los mayores (cosa que pasaba muy a menudo, siempre fui muy hablantín), mi mamá, mi papá, mis tías, mi abuela y mi abuelo me decían que los niños hablaban cuando las ranas criaran pelos. Yo no entendía muy bien la imagen, yo pensaba que las ranas, en última instancia, solo deberían criar a sus hijos los renacuajos. Pero me callaba la boca, siempre fui un niño muy obediente. Hacía tiempo que no escuchaba la frase, pero el otro día una vecina la utilizó para regañar a su hijo, que debe tener más o menos siete años. Y el niño, ni corto ni perezoso, la encaró: "¡Y los mayores hablan cuando los sapos caguen pelo!" La madre soltó una carcajada, le pareció tan graciosa la respuesta. Y puede que sí, que sea hasta graciosa, pero por menos de eso, en mi infancia, a mí me hubieran dado un buen tapabocas. Los golpes no enseñan, dicen los especialistas —yo mismo sería incapaz de golpear a ningún niño. Pero les cuento que la primera vez que dije la palabra "cagar" ya estaba en el preuniversitario. Y a estas alturas de mi vida nunca he encarado a mi madre. Represión —dirán algunos. Buena educación —considerarán otros.

martes, 17 de febrero de 2015

Novela

Pues sí, esta mañana me levanté y me dije: voy a escribir por fin una novela. Me lo he dicho muchas veces, la he empezado como en diez oportunidades... para abandonar el proyecto a los pocos días. Pero ya es hora. Será una entre miles, probablemente ni siquera será buena. Pero será. Ya está decidido, los mantendré al tanto.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Nombres, hacen falta nombres...

En una entrevista publicada ayer en el Noticiero Nacional, el ministro de la construcción René Mesa afirmó que los responsables del escandaloso abandono de una obra a medio ejecutar fueron sancionados. El ministro aseguró que entre los sancionados había funcionarios de todos los niveles, desde la base hasta el ministerio. Y agregó que sería bueno decir sus nombres y las sanciones correspondientes, como muestra de transparencia y rigor. Dijo eso, pero no dijo ningún nombre. Y los periodistas tampoco. Y yo, siempre tan optimista, me quedé una vez más esperando...

domingo, 8 de febrero de 2015

Piernas abiertas

Parece una ley no escrita, tácita en su concreción cotidiana: el que más abra las piernas en el almendrón es el más macho. Yo no suelo luchar con esos hombres que viajan con las piernas en el más amplio ángulo desplegado. Si van a mi lado y abren sus piernas, yo cierro las mías. Pero lo de esta tarde ya fue demasiado. Se monta uno, se despatarra y mis piernas hacen contacto con la palanca de los cambios. El chofer se dirige a mí: "Así no voy a poder manejar". El tipo ni se inmuta. Me encojo de hombros. El chofer se dirige al tipo: "Cierre un poco las piernas, por favor". El tipo lo mira de arriba a abajo, responde desafiante: "Asere, yo voy a pagar mis diez pesos, así que tengo derecho a viajar cómodo". El chofer no dice nada. Yo pido permiso, me bajo y cojo otra máquina. El carro en el que voy les pasa por el lado y aquellos dos siguen discutiendo...