miércoles, 27 de agosto de 2014

Malecón

Caminé con Carlos Manuel Álvarez y Abraham Jiménez el Malecón de La Habana. Carlos Manuel prepara un artículo, fui en rol de fotógrafo. Pero el cronista siempre es cronista. Imaginé un artículo que no escribiré, al menos por ahora. De paso, imaginé el que escribirá Carlos Manuel, que digan lo que digan siempre escribe crónicas muy peculiares. Llegué incluso a vislumbrar las diferencias entre su crónica y la mía. Les digo: el Malecón, un sábado por la noche, es un depósito de interesantes historias, solo hay que sentarse en el muro y escuchar. Por dios, hay tantas historias en este país que merecen ser contadas. Lástima que yo esté tan cansado. Menos mal que Carlos Manuel, por lo menos, parece animoso…

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JOVEN Y ARTISTA: "HAY ALGO MÁS ALLÁ DEL MOVIMIENTO"

Publicado en CubaSí

Edmundo Abel Berenguer es de Holguín, como otros tantos buenos bailarines cubanos. Esa provincia del oriente del país cuenta con un importante movimiento danzario. Pero Abel nunca ejerció su oficio allí. Cursó la enseñanza media en Santiago de Cuba y enseguida comenzó a estudiar en el Instituto Superior de Arte. Su debut profesional tuvo lugar en La Habana. Primero bailó con la Compañía Rosario Cárdenas de Danza Combinatoria y después con DanzAbierta, elenco que todavía integra. Recientemente participó en el espectáculo Antigonón: un contingente épico, de Teatro El Público. La Asociación Hermanos Saíz le entregó el Premio Ramiro Guerra de interpretación masculina en danza contemporánea.

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NOSTALGIA
Publicado en OnCuba

¿Se puede sentir nostalgia por lo que no se vivió en carne propia? ¿Nostalgia por lo vislumbrado? Se puede, obviamente. Yo siento nostalgia por la Unión Soviética. O mejor dicho, por la imagen que tuve —que tuvimos— de la Unión Soviética. Porque con los años nos enteramos de que aquello que nos mostraron era en alguna medida una construcción. Aquel paraíso de niños rubios y sonrientes, caminando hacia la escuela por avenidas futuristas, saltando en floridos campos, lanzando bolas de nieve y patinando en lagos helados… aquel paraíso era en última instancia solo una cara de la moneda, la más hermosa y brillante, la más amable. En la Unión Soviética también había zonas oscuras, como en todas partes. Y en esa historia que nos daban en la escuela se obviaban pasajes conflictivos. En secundaria, por ejemplo, nunca nos hablaron de los crímenes de Stalin; tuve que esperar al preuniversitario para que un profesor poco ortodoxo se saliera del guion y narrara historias que en aquel momento me parecieron demasiado sórdidas. Hoy sabemos que hubo de todo: lo bueno, lo malo y lo regular. Pero en la primaria uno se regodeaba en el sueño luminoso. Hojeando la revista Misha, yo anhelaba hacer el viaje a Moscú, yo soñaba hacer un muñeco de nieve.

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CUBA Y LOS "DERECHOS" DEL CONSUMIDOR

Publicado en CubaSí

El consumidor cubano (o sea, la inmensa mayoría de los cubanos) necesita hace un buen tiempo una ley de protección de sus derechos. No bastan medidas puntuales, resoluciones o circulares. No bastan, porque no tienen la fuerza de lo legislado, y por lo tanto, se ignoran.

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¡CARNAVAL!

Publicado en CubaSí

Hay que aplaudir el esfuerzo de los organizadores. Este año el Carnaval de La Habana trascendió sus marcos habituales: hubo acciones en varios barrios de la ciudad. La idea fue que toda la urbe viviera un ambiente de festividad… algo bastante difícil en una ciudad tan grande.

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LAUREN, LA HERMOSA

Publicado en OnCuba

Lauren Bacall murió la semana pasada en su casa, víctima de un derrame cerebral. Como me ha pasado más de una vez con artistas que me placen particularmente, me enteré tarde de su muerte. Me quedé en casa dos días, descansando, leyendo, cargando pilas… sin revisar periódicos ni ver noticieros. Y cuando ya estaba a punto de regresar al trabajo, Lester me dio la noticia. Lauren Bacall era una de mis actrices preferidas. La vi por primera vez en Cómo casarse con un millonario, en la que compartía roles protagonistas con Betty Grable y Marilyn Monroe. Fue un amor a primera vista. Todo el mundo tenía que ver la rubia Marilyn, pero a mí me gustaba más la pelirroja Bacall. Me gustaba su manera de mirar, su fuerte personalidad, el tono bien coloreado de su voz. Y sobre todo, me gustó su belleza. Una vez en el preuniversitario se discutía sobre las mujeres más hermosas del cine. Yo no solía participar en esos debates, pero me animé. Dije: “la más bella es Lauren Bacall”. Se rieron en mi cara: “¿Quién coño es esa?” Nadie la conocía, nadie había visto alguna de sus muchas películas. Ignoraron mi opinión. Ganó Salma Hayek, que es sin dudas una mujer hermosa. Lauren Bacall ni siquiera fue considerada. Y yo no tenía ni una sola foto que apoyara mi propuesta.

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LEER

Publicado en OnCuba

Estuve dos semanas completas sin leer un libro. Ni siquiera cuatro páginas antes de acostarme, ni unos parrafitos cuando me siento en el baño por la mañana, nada de nada… Cuando tuve conciencia del hecho, me llamé a capítulo: “Puede ser que tengas mucho trabajo (de hecho, demasiado trabajo tengo), puede ser que estés cansado (y hay días que he llegado a la casa y ha sido bañarme y dormir), puede ser que el imperio del audiovisual te seduzca (series, películas, videos clips)… Pero, Yuris Nórido, no puedes dejar de leer. Ese siempre ha sido tu oasis, tu principal afición. Buena parte de lo que eres se lo debes a la lectura. Algunos de los mejores momentos de tu vida han sido frente a un libro. ¡No puedes dejar de leer!” Dicho y hecho. Recomencé una novela que había dejado hace tres meses (por cierto, tengo como cinco libros a medio leer, mala costumbre, diría mi padre) y ahora todos los días antes de que me venza el sueño leo diez o doce páginas. Los fines de semana un poco más. Francamente, estoy lejos de mis mejores tiempos. Cuando estaba en la universidad a veces leía un libro en un día. Eugenia Grandet, por ejemplo, la comencé un domingo a las nueve y a las dos ya la había terminado. Pero, que conste, este no es un deporte. Lo importante es leer.

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