CADA LOCO CON SU TEMA
Todos los pueblos tienen sus locos, criaturas amables o terribles, bufones o seres trágicos. Todos los pueblos tienen su mitología, su cuerpo legendario, y los locos son personajes imprescindibles. Los locos singularizan el paisaje. En la Violeta de mi infancia, no faltara más, había más de un loco. Célebres en el estrechísimo ámbito del pueblo. Pero célebres en fin. Eso de que todo un pueblo te conozca de nombre e itinerario personalísimo, que te trate con confianza un poco descarada, que te haga partícipe o protagonista de bromas más o menos pesadas, todo eso debe abrumar un poco… o mucho. Claro, a los locos casi nunca les importa. Cada loco está obsesionado con su tema y lo demás es puramente circunstancial, teatro cambiante del mundo. Los locos son los más felices, decía mi abuelo. Pero a mí me quedan algunas dudas, porque he visto locos sufrientes, para los que la vida era solo sucesión de desgracias soñadas o reales...
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Publicado en OnCuba
martes, 14 de mayo de 2013
Un poema (LI)
El primer día de octubre de 1978
(serían las tres de la tarde
minutos más minutos menos)
me pusieron en este mundo
menos mal que nos libraron de conciencia
la primera luz debió haber sido
un trauma demasiado grande
nacer
amigos míos
es la experiencia más sobrecogedora
de nuestras sobrecogedoras vidas
es la única vez que cambiamos de mundo
de la cápsula cálida y húmeda
a este planeta abierto
a las mil desgracias
a este universo inabarcable
nacer
(se los digo sin pretensiones metafóricas)
es el gran salto
la gran maravilla de los hombres
todo lo demás
(incluso morirse)
puede ser carne de rutina.
(serían las tres de la tarde
minutos más minutos menos)
me pusieron en este mundo
menos mal que nos libraron de conciencia
la primera luz debió haber sido
un trauma demasiado grande
nacer
amigos míos
es la experiencia más sobrecogedora
de nuestras sobrecogedoras vidas
es la única vez que cambiamos de mundo
de la cápsula cálida y húmeda
a este planeta abierto
a las mil desgracias
a este universo inabarcable
nacer
(se los digo sin pretensiones metafóricas)
es el gran salto
la gran maravilla de los hombres
todo lo demás
(incluso morirse)
puede ser carne de rutina.
lunes, 13 de mayo de 2013
IPVCE (III)
La primera noche en la escuela se fue la luz. Estaba en el dormitorio, último cubículo, última cama. Los muchachos conversaban, se presentaban unos a los otros, hacían bromas. Yo no abría mi boca, ni siquiera para hablar con el único compañero de la secundaria que me acompañaba. Se llamaba Erith, era alto y delgado, muy inteligente, un poco distante y frío (ahora vive en Violeta, ha engordado y se ha quedado calvo). Cerca de la medianoche, alguien se me acercó:
—¿Y tú no vas a decir nada?
Era un mulato achinado, muy alto, muy atractivo.
—¿Qué voy a decir?
—No sé, tu nombre, por ejemplo.
—Me llamo Yuris, soy de Violeta.
—Te llamas Yuris Nórido, ya lo sabía. Me lo dijo Erith. ¡Qué nombre tan raro! Yo duermo en la cama de arriba, por si no lo has notado.
—Es que no te había visto.
—Pues a partir de ahora me verás todos los días de tu vida. Así que acostúmbrate. Y si te da la gana, seremos amigos.
—Claro que me dará la gana.
—Por cierto, me llamo Niover, vivo en Pesquería.
Le extendí la mano, pero me dio un abrazo. Un abrazo demasiado fuerte, me hizo daño.
—Acostúmbrate a esto también. Yo aprieto como los hombres.
No supe qué decir. La gente seguía hablando sus cosas, en medio de la oscuridad. Y entonces Niover se me acostó al lado.
—Ahora me vas a contar tu vida, desde que eras niño. Y no me digas Niover, a mí todo el mundo me dice el Chino. Y tú vas a ser mi mejor amigo aquí en la escuela, ya lo decidí.
El Chino, de hecho, fue mi mejor amigo todos esos años. El más fiel, el más cariñoso, el más simpático.
Hace años que no sé del Chino.
ADEMÁS...
IPVCE (II) Cómo llegué a la nueva escuela
IPVCE (I) Por qué contaré estas historias
—¿Y tú no vas a decir nada?
Era un mulato achinado, muy alto, muy atractivo.
—¿Qué voy a decir?
—No sé, tu nombre, por ejemplo.
—Me llamo Yuris, soy de Violeta.
—Te llamas Yuris Nórido, ya lo sabía. Me lo dijo Erith. ¡Qué nombre tan raro! Yo duermo en la cama de arriba, por si no lo has notado.
—Es que no te había visto.
—Pues a partir de ahora me verás todos los días de tu vida. Así que acostúmbrate. Y si te da la gana, seremos amigos.
—Claro que me dará la gana.
—Por cierto, me llamo Niover, vivo en Pesquería.
Le extendí la mano, pero me dio un abrazo. Un abrazo demasiado fuerte, me hizo daño.
—Acostúmbrate a esto también. Yo aprieto como los hombres.
No supe qué decir. La gente seguía hablando sus cosas, en medio de la oscuridad. Y entonces Niover se me acostó al lado.
—Ahora me vas a contar tu vida, desde que eras niño. Y no me digas Niover, a mí todo el mundo me dice el Chino. Y tú vas a ser mi mejor amigo aquí en la escuela, ya lo decidí.
El Chino, de hecho, fue mi mejor amigo todos esos años. El más fiel, el más cariñoso, el más simpático.
Hace años que no sé del Chino.
ADEMÁS...
IPVCE (II) Cómo llegué a la nueva escuela
IPVCE (I) Por qué contaré estas historias
domingo, 12 de mayo de 2013
Los tiempos cambian (afortunadamente)
Dos señores en una parada del P-11:
—Chico, yo no entiendo nada. Ayer desfilaron mil maricones frente al Yara y la policía no los metió presos.
—Es que la hija de Raúl iba en la comitiva.
—A ella también habría que meterla presa. ¿Cuándo se ha visto que los pájaros puedan hacer lo que les da la gana?
—Chico, yo no entiendo nada. Ayer desfilaron mil maricones frente al Yara y la policía no los metió presos.
—Es que la hija de Raúl iba en la comitiva.
—A ella también habría que meterla presa. ¿Cuándo se ha visto que los pájaros puedan hacer lo que les da la gana?
viernes, 10 de mayo de 2013
Demasiado CO2
Aunque no sorprenda a nadie, la noticia no deja de ser impactante: El dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha alcanzado su máximo en la historia de la humanidad. Ya está por encima de 400 ppm (partes por millón). Para los que no se han enterado, eso significa que ya estamos en un punto crítico, que puede provocar un sobrecalentamiento excesivo del planeta. Hacía tres millones de años que no se producían niveles tan altos, en aquellos tiempos ni siquiera había polos. Los científicos auguran subidas en el nivel de las aguas, ya se sabe que algunos estados insulares están en peligro hace rato. Lean la noticia aquí, si quieren más detalles. Uno podría preguntarse: ¿a dónde vamos a llegar? ¿Alguien puede hacer algo? ¿Alguien quiere hacer algo? ¿Quién? ¿Qué puedo hacer yo? ¿Alguien puede decirme qué podemos hacer?
REVISTA DE PRENSA
AGUACERO DE MAYO
(publicado en OnCuba)
Ya estamos en mayo y uno aguarda con fruición el primer aguacero, las primeras lluvias del verano, cálidas o todavía algo templadas, aguacero colosal o llovizna tímida, el primer aguacero de mayo, mítico y místico, ¿de dónde habrá salido la tradición de bañarse en esas aguas? Busco en internet y no saco nada en limpio. Los orígenes de la práctica se pierden en el laberinto de la historia. No importa, esperemos el aguacero, salgamos a la calle a mojarnos, a chapotear en los charcos, a dejar que el agua nos recorra el cuerpo, a limpiarnos las suciedades más o menos metafóricas. Catarsis, purificación, purga. Ojalá que no truene (cuando era niño me bañaba en todos los aguaceros, siempre y cuando no relampagueara; mi abuela decía que no había que tentar a los demonios, si tronaba un poquito, nos mandaba para la casa; mi hermano y yo cruzábamos los dedos y si se escuchaba un trueno en la lejanía, rezábamos para que mi abuela no lo escuchara), ojalá que sea un aguacero rotundo, como los de antes, de esos en que es difícil ver las casas y los árboles que están apenas a unos metros, esos son los buenos, los que calan hasta los huesos...
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Foto: Beatriz Verde Limón
(publicado en OnCuba)
Ya estamos en mayo y uno aguarda con fruición el primer aguacero, las primeras lluvias del verano, cálidas o todavía algo templadas, aguacero colosal o llovizna tímida, el primer aguacero de mayo, mítico y místico, ¿de dónde habrá salido la tradición de bañarse en esas aguas? Busco en internet y no saco nada en limpio. Los orígenes de la práctica se pierden en el laberinto de la historia. No importa, esperemos el aguacero, salgamos a la calle a mojarnos, a chapotear en los charcos, a dejar que el agua nos recorra el cuerpo, a limpiarnos las suciedades más o menos metafóricas. Catarsis, purificación, purga. Ojalá que no truene (cuando era niño me bañaba en todos los aguaceros, siempre y cuando no relampagueara; mi abuela decía que no había que tentar a los demonios, si tronaba un poquito, nos mandaba para la casa; mi hermano y yo cruzábamos los dedos y si se escuchaba un trueno en la lejanía, rezábamos para que mi abuela no lo escuchara), ojalá que sea un aguacero rotundo, como los de antes, de esos en que es difícil ver las casas y los árboles que están apenas a unos metros, esos son los buenos, los que calan hasta los huesos...
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