lunes, 23 de mayo de 2016

Educación y multas

Todo el mundo sabe que el plástico y el cristal precisan de una eternidad para degradarse y así todo seguimos botando basura al mar. Rectifico: algunos —muchos— botan basura al mar. Yo he caminado cuadras y más cuadras con una lata de refresco vacía en la mano porque no he encontrado un cesto para echarla. La verdad sea dicha: tampoco abundan los cestos. Pero eso no justifica al que ensucia el entorno con sus desechos. Caminen por el Malecón, miren la línea de la costa. Da vergüenza. Falta educación y formación de valores, dicen algunos. También faltan multas, digo yo.