domingo, 8 de noviembre de 2009

Festival de Teatro de La Habana: Neva

Hemos sido testigos, en la recta final del XIII Festival Internacional de Teatro de La Habana, de una puesta extraordinaria: Neva, del grupo chileno Teatro en el Blanco, cuyos presupuestos son la esencialidad escénica, la dramaturgia comprometida y el protagonismo indiscutible del actor. Pero así, en negro sobre blanco, esos son solo presupuestos, por supuesto que no garantizan la contundencia de un espectáculo.

Lo que hace de Neva una puesta excepcional es la profundidad y el vuelo de su discurso; el diálogo beligerante con el espectador; la pretensión de establecer puentes entre contextos y circunstancias disímiles; el enjundioso y evidente proceso investigativo en que se sustenta; la sugerente armonía entre todos sus elementos: letra, escenografía, iluminación, vestuario, movimiento escénico… Y, sobre todo, la fuerza interpretativa de un elenco capaz de asumir múltiples registros, capaz de incorporar con pasmosa organicidad y potencia un texto arduo, de peculiar y tornadiza cadencia, matizado y poético, bello, por momentos pirotécnico, irónico, desgarrador, contestatario…

Más allá de la anécdota (tres actores que ensayan un texto de Chéjov esperan en vano a sus compañeros de reparto, posibles víctimas de la terrible represión del Domingo Sangriento, en la Rusia zarista de principios del XIX), Neva deviene ensayo sobre el rol del arte, sobre la subjetividad de la historia, sobre los laureles y las veleidades de la representación, sobre la naturaleza del actor…

Nadie tema, sin embargo, una demagógica y didáctica andanada. Parábola y peripecia se funden en una dramaturgia ágil, que ofrece a los actores más de un reto y muchas oportunidades de lucimiento. La sencillez casi extrema del diseño escenográfico y de iluminación cede protagonismo al texto y a la actuación, pero constituye también un poderoso recurso: es mucho más que atmósfera opresiva: redondea la metáfora.

Trinidad González, Paula Zúñiga y Jorge Becker en Neva, escrita y dirigida por Guillermo Calderón.

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