lunes, 23 de noviembre de 2009

Persuasión, de Jane Austen


No sólo pueden resultar polémicas las páginas descarnadamente eróticas, o las que reflejan una realidad desapacible, los cuentos y novelas que se adentran en historias demasiado violentas o inquietantes, los que se ocupan de tabúes vigentes… No sólo pueden resultar polémicos los autores que han escandalizado, para bien o para mal, con buenas o no tan buenas intenciones…

Universos literarios mucho más apacibles, si se quiere asépticos; autores que serían incapaces de sonrojar a los lectores más mojigatos, también pueden estar en el centro mismo de enconados debates: la inglesa Jane Austen, por ejemplo.

A casi doscientos años de su muerte sigue siendo idolatrada por muchos y severamente cuestionada por otros tantos: los primeros, defienden su peculiar gracia para colorear situaciones y peripecias comunes y corrientes, historias de amor sin demasiados ánimos de trascendencia. Celebran también su capacidad de armar personajes convincentes, de conducir con tino toda una sinfonía de voces, atendiendo bien las diferencias entre cada una; su probada maestría a la hora de recrear atmósferas…

En la otra esquina, sus detractores no le perdonan la falta de interés por asuntos más raigales, la obstinada superficialidad y el estrechísimo abanico temático de sus novelas, el tono algo moralista y simplificador con que describe emociones y sentimientos, la casi nula implicación de sus libros con un contexto histórico demasiado convulso.

Pero el caso es que Jane Austen sigue siendo hoy por hoy una de las más populares escritoras, sus libros siguen editándose y muchos lectores siguen emocionándose con los vaivenes amorosos de sus protagonistas. De acuerdo, quizás no estemos ante la obra contundente de un genio, que deslumbre y desasosiegue. Pero tampoco ante las simples novelitas rosas que algunos críticos han querido ver. Aunque las historias de Jane Austen terminen por lo general con el tan vilipendiado “y fueron felices para siempre”, no hay que escamotearles el mérito de la frescura, el buen oficio, la rica imaginación con que fueron escritas.

La editorial Arte y Literatura, en su popular colección Huracán, ha publicado la última novela de Austen, Persuasión, escrita entre 1815 y 1816, una hermosa historia de amor, con todos los ingredientes: idilios aparentemente imposibles, pasiones reprimidas, soledad y sacrificio, triunfo final de los enamorados, todo presentado con estilo limpio, con buen gusto y buena factura, sin concesiones a la cursilería, con admirable dominio de la narración y el diálogo, dinamismo y sentido común.

Bastaría con eso para ser una lectura recomendable, digan lo que digan los lectores poco dados a historias de salón, recámara y paseos campestres. Pero Persuasión es más que eso: es el retrato agudo y desprejuiciado de una clase: la pequeña burguesía rural inglesa de principios del siglo XIX, tan ocupada en cotilleos y componendas sentimentales, que se desentiende de una Europa que se desangra, de una sociedad de crueles desigualdades.

Puede el lector tomar crítica distancia o abandonarse sin demasiados remordimientos al sereno devenir de los enamorados.

Detalle de un retrato de Jane Austen (1775-1817). Evert A. Duyckinick.

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