jueves, 25 de marzo de 2010

Las mil y una noches


Si hay de verdad libros imprescindibles, libros que uno no debería darse el lujo de no leer, si de verdad hay libros totales, libros fuentes, libros principio y fin, este sería uno de ellos. La editorial Arte y Literatura presenta una nueva edición de Las mil y una noches, muchos años después de la última tirada masiva en Cuba de ese monumento literario de la humanidad. Se trata de una edición en tres tomos, concebida para la colección Clásicos, que pretende entregar un panorama casi íntegro del texto. Casi íntegro, porque, como apunta el poeta Roberto Méndez en su exquisito prólogo, Las mil y una noches es un libro infinito. Es, en definitiva, un arca de tradiciones, de mitos y leyendas, de las historias que se han ido inventando los hombres, vivan donde vivan, y que al final siempre confluyen.

Portadas de los tres tomos de la nueva edición cubana de Las mil y una noches.

Un comentario en Cubasí.cu

lunes, 22 de marzo de 2010

Un monumento literario

He leído, por fin, Los desnudos y los muertos, la gran novela de Norman Mailer. He vencido una vez más el recurrente temor a embargarme en una lectura de larguísimo aliento. Y el premio ha sido enriquecedor: cristaliza aquí lo que busco siempre en una novela: la diafanidad estilística, la pujanza narrativa, la sensibilidad para crear personajes, la amenidad y el vuelo. Y, también, y no menos importante, el absoluto comprometimiento de un escritor, esa vocación de vivir y hacer vivir lo que escribe. He acompañado a lo largo de casi 800 páginas a un grupo de hombres, he llegado a conocerlos, a comprenderlos, a censurarlos... He vivido, como si de un tiempo paralelo se tratara, sus angustiosas jornadas. Mailer me ha redescubierto el horror de la guerra, con toda su carga de catarsis. Y también la épica pequeñez del ser humano.

Norman Mailer (1923-2007), escritor norteamericano. Foto: AP/Kathy Willens, 2003. Tomada de Internet.

domingo, 21 de marzo de 2010

Una entrevista a Carlos Montemayor

Acabo de enterarme, con cierta tardanza, de la muerte del escritor mexicano Carlos Montemayor. Lo entrevisté en noviembre de 2005, cuando vino a La Habana como jurado del Premio Internacional de Periodismo José Martí. He aquí esa entrevista, publicada en el portal Cubasí.

Carlos Montemayor: «Me queda mucho periodismo por hacer»

Si por el redactor fuera, esta entrevista sería mucho más larga. No todos los días uno puede conversar con un intelectual de la estatura de Carlos Montemayor (Chihuahua, 1947). El narrador, poeta, ensayista, traductor y periodista mexicano, uno de los más destacados hombres de letras de su país y el continente, ha realizado una corta visita a La Habana: presidió el jurado del Premio Internacional José Martí, convocado por la agencia Prensa Latina, un galardón que pretende reconocer al mejor periodismo latinoamericano contemporáneo.

¿Encontró originalidad y profundidad en los trabajos evaluados?

―En buena medida sí: no ha sido fácil seleccionar. Hay creatividad, seriedad en la mayor parte de los trabajos presentados al concurso. Notamos también una recurrencia de temáticas: los procesos de privatización, los sistemas de salud, carcelarios, los procesos migratorios, los planes de expansión militar, financieros, las corporaciones internacionales.

Los temas más acuciantes de la realidad latinoamericana.

―En efecto. El conjunto de estos materiales nos ayuda a comprender que los procesos sociales y económicos que estamos viviendo en la mayoría de nuestros países, forman parte en realidad de un proceso continental.

¿Extrañó algún tema en particular?

―No hubo mucha afluencia de materiales que trataran la pujante cultura latinoamericana. Nuestra literatura, nuestra danza, nuestras artes plásticas, la literatura están llenos de fuerza, de búsqueda. En medio de todos los problemas nuestro arte tiene una gran alegría. Decidimos otorgar una mención especial para trabajos sobre arte y literatura; quizás esto pueda alentar los periodistas para futuras ediciones.

Trascendamos el premio, hablemos de periodismo en América Latina. ¿Ha experimentado el periodismo latinoamericano el mismo “boom” de la literatura en el continente?

―No en la misma medida. El periodismo ha tenido un papel cada más importante en los procesos de toma de conciencia social, en la lucha política. Pero no siempre el profesionalismo o la objetividad periodística ha corrido parejo al crecimiento de la relevancia política del periodismo en la vida social de nuestros pueblos. Gran parte de esta energía se ha desplazado hacia la manipulación informativa más o menos sutil o la manipulación abierta, populista para controlar conciencias.

"Sin embargo en este proceso de crecimiento ha habido un desarrollo del periodismo alternativo y crítico que nos alienta. Creemos en una información que no solo explote hechos aparentemente aislados o presentados tendenciosamente, sino que los presente en su contexto, integrados en procesos más generales que los tornen comprensibles dentro de las estructuras de la nueva colonización en que está sumido el planeta. El premio José Martí es una ventana a ese periodismo crítico, inteligente, que nos ayude a comprender nuestra vida y no solo a divertirnos o distraernos".

¿Cabría ese periodismo en los grandes medios de prensa, los que actúan según las leyes del mercado?

―En los grandes y los pequeños medios, en las capitales y en las aldeas. Hay que buscar caminos.

Muchos escritores y estudiosos siguen menospreciando al periodismo. Creen que es una actividad pseudo literaria, un subgénero…

―Yo no valoro la actividad humana con esos cánones taxidermistas. ¿Es más importante la tarea de un burócrata o la de un ingeniero? ¿Es más importe el trabajo de un obrero o el del gran conductor de televisión conocido por todos? En la vida social toda actividad detiene su finalidad. La grandeza de las actividades se miden por la responsabilidad y la pasión que cada uno pone en lo que le toca hacer. No se trata de que el periodismo sea un gran o un pequeño género. Alcanza su grandeza o se debate en su mediocridad en la medida en que el responsable de las acciones tiene la grandeza, la honestidad y la inteligencia para desempeñarlas.

"Yo he aprendido a respetar a todos aquellos que desempeñan actividades que yo no puedo desempeñar y que sin embargo constituyen la posibilidad de que yo sea feliz. Gente que, en definitiva, me posibilitan hacer periodismo a partir de ellos".

Cualquiera diría que usted es un periodista realizado.

―Para nada. Tengo muchas deudas. Quisiera disponer de tiempo suficiente para comunicar lo que yo aprendo de las comunidades que visito, de mis conversaciones con viejos y jóvenes. No siempre hay posibilidades de desarrollar esos temas y no siempre caben en las revistas y los diarios. Son temas que no siempre son los que las mesas de redacción están esperando. Me falta tiempo, nos falta tiempo. Para el periodismo, para la literatura, para la familia, para la amistad, para el amor… Siempre nos falta tiempo. Gran parte de la lucha de la vida es encontrar tiempo para lo que deseamos.

Publicado en Cubasí.cu
Foto: Tomada de internet

Capitolio

Capitolio de La Habana.

UN CUENTO: Juana y la bicicleta


A la madre de Juana Morgado la mató una bicicleta. Iba caminando por la acera y le cayó en la cabeza, desde un cuarto piso. Un muchacho malcriado la había lanzado por el balcón porque su padre le prohibió montarla hasta que aprobara los exámenes de matemáticas.

Desde ese día, Juana Morgado evitó las aceras. Le dio por caminar por el medio de la calle, desafiando al tráfico y a los policías de tránsito.

Sus amigos le decían: “Un día te va a matar un carro. O una bicicleta”. Pero Juana Morgado, terca, les respondía: “Si me van a atropellar, que sea de frente, de espalda o de lado. Pero que no sea de arriba, como a la pobre mamá”. Nadie podía hacerla entrar en razón.

Desde su altura, Dios –o lo que sea que traza el destino de los hombres- quiso darle una lección a Juana Morgado. Un tarde que Juana venía caminando por una arteria muy principal, planeó embestirla con un ómnibus articulado. Pero justo en el momento en que movía los hilos para que el conductor perdiera los frenos, Dios se fijó en los bellos ojos de Juana, en los que no había ni una pizca de maldad.

Decidió perdonarla. Es más, se encargó de que nunca más un policía le pusiera una multa y de que los carros, cuando más, la rozaran.

Y así Juana Morgado vivió muchos años, siempre caminando por el medio de la calle.

Un día, cuando ya peinaba canas, se compró unos patines. Y entonces se volvió un personaje popular. Patinaba con gran destreza, sorteando autos, camiones, ómnibus y, cómo no, bicicletas. Le decían La abuela rodante; y ella encantada.

Los medios de prensa comenzaron a dedicarle espacios. Hasta que un día le hicieron un reportaje en el noticiero estelar.

Dios, que lo ve todo (incluso el noticiero), estaba conmovido por la alegría y la espontaneidad de Juana. Hasta que el periodista hizo la pregunta:

-¿Cómo es que nunca ha tenido ni el menor accidente?

Juana sonrió maliciosa y contestó:

-Eso es porque tengo un pacto con el diablo.

A Dios, obviamente, aquello no le gustó nada. Pero lo que más le molestó fue notar en los todavía hermosos ojos de Juana un ligero brillo de soberbia.

Dejó pasar unos días, para ver si el tiempo borraba su indignación, pero el espectáculo de Juana Morgado patinando por calles y autopistas no hacía más que reavivar la ofensa.

Una tarde en que Juana hacía piruetas en medio de una plaza, ya no pudo más y, como quien no quiere la cosa, dejó que el diablo –o lo que sea que traza el destino de los hombres- le dejara caer, de la nada, una bicicleta en la cabeza.

Bote

Bote en la bahía de La Habana.

domingo, 14 de marzo de 2010

Zona-Cuerpo

Zona-Cuerpo, el más reciente estreno de la compañía Rosario Cárdenas de Danza Combinatoria, ubica a la anatomía humana en el centro del discurso coreográfico.Lo anterior pudiera parecer una obviedad: el cuerpo siempre está en el centro del discurso danzario... Pero aquí es más que instrumento y medio: es también finalidad. Rosario Cárdenas construye un entramado en que el danzante "reflexiona" sobre su naturaleza.
Aquí están algunas de las constantes de la coreógrafa: la sensualidad, el regodeo en lo grotesco y lo paródico. La danza está inmersa en un constante juego de trasgresiones: un erotismo que oscila entre la estilización y el desparpajo; metáforas que transitan de la diafanidad al capricho. Los bailarines asumen la obra con fuerza y expresividad. Muy interesante también la banda sonora, ejecutada en vivo por sus autores: el Dúo Karma y Franqui Corbea.