José Emilio Pacheco (México, 1939) es un poeta con los pies bien puestos en la tierra, no significa, por supuesto, que carezca de vuelo; significa que Pacheco le pone alas a lo que normalmente no las tiene, o más bien a lo que a primera vista no las tiene. Y él mientras tanto, se queda debajo, mirándolo volar... Ahora que ha recibido el Premio Cervantes de Literatura tiene sobre sí muchas miradas, pero de alguna manera siempre las ha tenido, porque su literatura habla de tú a tú con el hombre de a pie, y a la mayoría de la gente le gusta que le cuenten de la belleza del mundo (o de su fealdad, llegado el caso) de una manera diáfana, sin retórica ni grandilocuencias. Diáfana no quiere decir simple, y cuando uno lee la poesía de Pacheco, o su prosa, nota enseguida un rigor extraordinario y también una facilidad para encaminar por los más impolutos senderos lingüísticos las más disímiles e ingeniosas ideas de la vida y las cosas. Poeta de la cotidianidad, lo han llamado una y otra vez, pero lo cierto es que Pacheco no es un cronista objetivo: el suyo es un juego de espejos donde la imagen se dibuja deliciosamente distorsionada... Como cuando, en uno de su poemas, le pide a su gato que se acerque, porque esa será la única oportunidad de acariciar a un tigre.Reseña y poemas en Cubasí.cu
Jose Emilio Pacheco is a down-to-earth poet; of course, it does not mean that he lacks flair; but that he puts wings to things that normally do not have them or rather to what does not have them at first sight. And in the meantime, he stays on the ground, watching them fly… Now that he has received the Cervantes Prize for Literature he has many eyes on him, but in some way he’s always had them, because his literature speaks on friendly terms with the ordinary man, and most people like writers tell them about the beauty of the world (or about its ugliness, when the time comes) clearly, without rhetoric or grandiloquences. Clear does not mean simple, and when you read Pacheco’s poetry, or his prose, you immediately notice an extraordinary rigor and an ease to direct the most dissimilar and witty ideas of life and things through the most unpolluted linguistic paths.
José Emilio Pacheco en su discurso durante la entrega del premio Cervantes. 23 de abril de 2010. Foto: Uly Martin, El País.




