jueves, 16 de septiembre de 2010

La voz

Mi amigo Félix le dedica en su blog un hermoso post a Maria Callas, en ocasión del aniversario de su muerte, y yo he querido sumarme al homenaje recordando aquellos días de deslumbramiento, en el piso 19 de una destartalada residencia estudiantil universitaria, cuando nos prestaban una grabadora y podíamos escuchar una y otra vez un casete donde alguien había (mal) grabado algunas de las arias cantadas por la diva… Recuerdo especialmente una: Mon coeur s'ouvre à ta voix, que era nuestra preferida, porque sentíamos que Callas nos acariciaba con su voz, suave y a la vez profunda, por momentos sobrecogedora, límpida y brillante siempre. Estábamos fascinados con el aria, porque nos parecía perfecta la comunión entre el texto y la música, como si uno y otra no pudieran haber sido concebidos por separado. Pero más fascinados nos tenía ( y nos sigue teniendo) la interpretación de Callas, hasta el punto de que nos costaba admitir que era simplemente eso, una interpretación... tanta era la verdad que prodigaba.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

A single man, qué belleza…

Hacía tiempo que estaba por escribir de A single man, la primera película del célebre diseñador Tom Ford, esperemos que no la última, a pesar de que ha habido más de un respetable crítico que le ha recomendado regresar a sus creaciones para Gucci y a sus fotografías y a sus modelos y no meterse a hacer cine. Pero a mí me ha gustado la película, más allá de su caprichosa dramaturgia, de su amanerada puesta, de su engreimiento “filosófico”… Me ha gustado porque tiene ángel, vuelo, poesía. Digan lo que digan, nadie podrá escamotearle inspiración. Hay una fascinación por la luz, la armonía, la singularidad de los detalles. Ese regodeo en la belleza relativiza todos los “desperfectos” del filme, porque deviene cuerpo más que espíritu del entramado dramático. Y luego está la entrega de los actores, comenzando por esos inmensos Colin Firth y Julianne Moore, sin olvidar al joven y hermoso Nicholas Hoult. Lástima de final –supongo que sea el de la novela de Christopher Isherwood que sirve de base al argumento-, en el que se nos restriega con no poco morbo lo injusta que puede ser la vida. A uno le queda la sensación de que está concebido sencillamente para epatar.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Una colección de altura

Pocas veces, fuera de la selección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes o de algunas exposiciones antológicas, tiene el espectador la oportunidad de apreciar una muestra de la variedad y contundencia de la que expone durante septiembre el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. La institución, ubicada en uno de los costados de la capitalina Plaza Vieja, acoge la Colección de Arte Cubano del Consejo Nacional de Artes Plásticas, integrada por obras de reconocidos exponentes de la vanguardia histórica y la creación contemporánea en la Isla. Apenas escapa alguna de esas firmas que el público y hasta la crítica llaman "imprescindibles": desde los "monstruos" de la vanguardia, pasando por los artistas representativos de los primeros años de la Revolución, hasta los maestros consagrados recientemente, sin olvidar a jóvenes artífices. Es una exposición ambiciosa, que demanda una visita sin apuros. O quizás más de una.

Una selección de las obras expuestas, en Cubasí

En la imagen: Detalle de Gallo, de Mariano Rodríguez.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Muerte del cisne

No es un pedazo de piedra, es una obra de arte. Y su autora es, muy probablemente, la más destacada escultora cubana del siglo XX. No está emplazada en un callejón perdido, sino en los jardines del muy céntrico y prominente Teatro Nacional de Cuba. Pero ninguna de estas circunstancias ha impedido que La muerte del cisne, escultura de Rita Longa, muestre evidentes signos de deterioro, y lo que es peor, de vandalismo. Uno no se explica cómo haya podido suceder algo así en un lugar con un sistema de vigilancia permanente por un cuerpo de seguridad y protección. Pero mucho menos comprensible es que pasen los días, las semanas, y el grafiti siga ahí. A la falta de escrúpulos de quien lo hizo, se suma la abulia de quien debió impedirlo, o al menos, repararlo. Fatal ecuación. Ojalá que las autoridades competentes tomen más temprano que tarde las medidas necesarias para que la muerte de este cisne siga siendo metafórica.