martes, 22 de noviembre de 2011

Una amiga imaginaria

Annemarie Schwarzenbach fue “amiga imaginaria” de Carson McCullers. El término “amigo imaginario”, utilizado por el marido de McCullers, se refería a personas bien reales, a personas que incluso conocían de primera mano, pero que Carson idealizaba hasta el punto de vivir con ellas auténticos idilios, que muchas veces no iban más allá de su imaginación. Aquí y allá se habla de que Carson y Annemarie vivieron un romance, de que Carson estuvo toda su vida enamorada de la escritora suiza, incluso después de que ella muriera por un accidente mientras paseaba en bicicleta. Lo segundo es muy probablemente cierto, a Carson le impresionó la belleza de la suiza, su avasalladora personalidad… incluso se obsesionó con ella; llegó a dedicarle una de sus obras. Pero lo primero es muy pero muy poco probable, pues las dos, aunque mantuvieron cierta correspondencia, apenas se vieron. Carson McCullers era una mujer difícil, en parte por la intensidad abrumadora de sus sentimientos, en parte por los dolores físicos que sufrió toda su vida. Annemarie no sintió en carne propia los rigores de una existencia junto a ella. Siempre habitó un espacio mucho menos sombrío: los sueños de Carson, en los que siempre fue la mujer hermosa, inteligente y enigmática que un día la deslumbró.

1 comentario:

  1. Ufff, me recordaste una conversación de ayer. Es un poco lo que sucede con los blogs. Yo empatizo mucho con las versiones virtuales de los que no conozco. Y si bien me da curiosidad, prefiero quedarme en esas. ¿Para qué quiero conocer los malos ratos de otros tan lejos?

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