Nicanor Parra ha escrito poemas y también antipoemas, un concepto que ha defendido todos estos años. Una vez dijo, a propósito de su obra: "Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa". Hablar así de la poesía parece un poco extremo, pareciera que Nicanor menosprecia tantos poetas y lectores. Pero en lo segundo sí que tiene razón, lo suyo es tan súbito como una montaña rusa, sus antipoemas están llenos de saltos, caídas libres, curvas pronunciadas. A Nicanor le interesó burlarse de todo lo que para mucha gente era intocable: dinamitó, con los giros populares, estructuras y convenciones. Hoy le otorgaron el Premio Cervantes, a sus 97 años. Quizás sus epígonos no han alcanzado demasiado reconocimiento, pero él mismo armó un buen revuelo.PD: Nicanor Parra, por cierto, además de poeta, es físico y mecánico...
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