“¡Para Virgilio, arroz blanco y potaje de frijoles negros!”, dice Pepe mientras sirve una mesa imaginaria (soñada) para Virgilio Piñera, “el padre del teatro cubano”. Anuncia un menú criollísimo, sabroso, que pocos minutos después el mismísimo Virgilio echa por tierra, pues ellos nunca lo comieron juntos; ellos apenas compartieron el puré de San Germán de la cafetería del Capri. En Si vas a comer, espera por Virgilio, José Milián recrea su relación con uno de los grandes de la escena y la literatura cubanas, una amistad marcada (no podía ser de otra manera) por la difícil, voluble, histriónica manera de ser de Piñera, que conjugaba tan bien con su extraordinario talento. Pero Si vas a comer… es además el fresco de una época, pletórica de rupturas, debates, nacimientos e incomprensiones. La puesta, que ha sido una de las más exitosas del Pequeño Teatro de La Habana, se presenta ahora, los fines de semana, en el café teatro del Brecht.Más fotos del espectáculo








