sábado, 18 de febrero de 2012

Llanura

Si no fuera por los mogotes del horizonte, esta llanura sería abrumadora; el paisaje es francamente desolador, solo las nubes le otorgan cierta variedad al cuadro. Dice Maykel que aquí hubo hace cientos de años un gran bosque, como lo había en Cuba toda. Después sembraron caña (en esta zona, durante los siglos XVIII y XIX se instalaron decenas de pequeños ingenios). Hasta que las tierras se resintieron, se empobrecieron hasta el punto de que en kilómetros y kilómetros apenas crece hierba; pocos, poquísimos árboles, búfalos que se calientan al mediodía... Ahora miro esta llanura homogénea desde el tren, rumbo a Isabela de Sagua. No sé por qué me entristece profundamente. Debería saberlo.

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