lunes, 9 de abril de 2012

Frente a una bahía oscura

Hacía frío y yo solo tenía una camisa de mangas cortas. Mirábamos la entrada de la bahía, abrazados en medio del silencio y la oscuridad. F. me dijo al oído: "Lo nuestro será para siempre, hasta que seamos unos viejecillos". Fui un tonto, le dije: "No quiero pensar en el futuro, sabrá Dios cuáles serán nuestros caminos". Fui un tonto, porque lo que tenía ganas de decir era que sí, que quería que estuviéramos juntos toda la vida. Con los años aprendí que hay momentos en que tenemos que ignorar la razón... pequeños momentos. F. era muy bueno; aunque le dolió mi respuesta, no me reprochó nada. Solo me besó en el cuello y me susurró: "No te voy a dejar nunca".
F. se fue un día. Me quedé solo. Alguna vez he pensado que la vida me dio la razón. Pero sigo siendo un tonto. Los más felices son los que viven la emoción del momento como si fuera a durar toda la vida...

3 comentarios:

  1. A veces los momentos se pueden volver eternos. Los más felices son también los que apuestan porque esos momentos maduren y avancen. El tiempo lo decide, o quizás no, quizás lo decide uno. Yo apuesto. Las cartas están sobre la mesa. Tu Rafa

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  2. Este fue el primer post que leí en Micro-crónicas, desde entonces un correo me avisa sobre tus publicaciones y no dejo de leerte... Hoy no sé qué extraña razón me impulsó a dejarte huellas y por eso quise escribir aquí, en este post que sobrecogió mi corazón hace ya unos cuantos meses.

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