viernes, 24 de febrero de 2012

Cierra un periódico

El periódico español Público ha publicado hoy su último número impreso. Falta de inversores, dice la empresa editora. Cierra así un itinerario de cuatro años de buen periodismo, de singular tratamiento gráfico, de inequívoca vocación progresista. Era un periódico bien hecho. La prensa escrita está sufriendo en todas partes los rigores de la crisis. Y cada vez que cierra un periódico de izquierdas, francamente anticapitalista y opuesto al neoliberalismo, es como para echarse a llorar. En España, el lugar que ocupó hasta hoy Público quedará vacío. Justo cuando más falta hacía.

Un comentario de Isaac Rosas
En la imagen: El último número de Público

jueves, 23 de febrero de 2012

Un poema (XXI)

Sí, ya supimos que la poesía se escribe sola, como una vez dijo el gran Gonzalo Rojas, pero yo quisiera saber por qué tenemos esta necesidad impertinente de querer escribirlo todo, como si las palabras bastaran para encerrar la verdad más minúscula; maten a un poeta para someterlo a un examen minucioso, para averiguar por fin dónde se esconde ese deseo incontinente, mátenme a mí, por ejemplo, que si lo soy no seré de los mejores, pero es que tampoco puedo quedarme callado y cuando una mariposa se posa en una piedra, por ejemplo, no puedo conformarme con la dimensión poética que se me abre, que vivo… mátenme a mí, total, a mis 33 años todavía no he escrito un solo verso que de verdad revele al mundo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La papa ayuda

Ha comenzado la cosecha de la papa en Cuba, y la noticia ha llegado hasta las portadas de los periódicos. Es, ahora mismo, el gran tema nacional. Esta mañana escuché ¡cinco! conversaciones sobre las venta liberada de papas en muy escogidos mercados de La Habana. Apenas llega el producto, se arma un fila enorme de gente, que casi siempre doble la esquina. Ya lo dice el refrán: la papa ayuda... A la gente le encanta la papa. Los responsables de la producción y distribución afirman que la disponibilidad aumentará a partir de ahora, por lo que más mercados podrán ofertarlas. De todas formas, según se ha publicado, la cosecha de este año será menor que la del pasado. Quitarlas de la canasta básica que recibe cada cubano fue una decisión muy popular el año pasado, pero me da la impresión que de todas formas la oferta estará muy por debajo de la demanda. Ya la están vendiendo por ahí a cinco pesos la libra, o a un CUC la jabita. Algo habrá que hacer. El único camino por el momento, aunque suene a frase vacía, será redoblar el control en los puntos de expendio, o incluso en los de distribución mayorista. Lo bueno sería que la producción fuera tan grande que no hiciera falta establecer ningún control. Las cooperativas productoras tienen ese reto, a ver si el clima ayuda. Yo, por lo menos, estaré todavía un buen tiempo sin llevar papas a la casa. Mi vecina estuvo una hora y media en una cola ayer para comprar sus 10 libras. Creo que seguiré comiendo boniato.

martes, 21 de febrero de 2012

Mujeres y velocidad

Leído en la cabina del conductor de un ómnibus de la ruta 195:
"En la disco, háblame de mujeres; pero en la pista, háblame de velocidad".

lunes, 20 de febrero de 2012

El valor de una foto

Burton Samuel Glinn (1925-2008) se enteró de que en Cuba había triunfado una Revolución y empacó de inmediato. Llegó con su cámara fotográfica y siguió a los rebeldes en aquellos días de revuelo. Gracias a Burt Glinn, atesoramos imágenes reveladoras, momentos singulares, por ejemplo, de la entrada de Fidel en La Habana. Su trabajo documental es comparable con el de los grandes fotógrafos cubanos del momento, los grandes autores de la iconografía revolucionaria. Miembro de la célebre agencia Magnum, publicó su trabajo en las principales revistas del mundo. Hay una foto de Fidel particularmente impactante: el líder revolucionario parece escuchar atentamente las explicaciones de alguien, después de haber hablado durante horas al pueblo de la ciudad de Santa Clara. Es una fotografía hermosa: Fidel con el fusil al hombro, con expresión decidida y al mismo tiempo serena, con su perfil de armonía griega... Si hubiera posado, el retrato no sería tan perfecto. Es el rostro de un hombre en el que se puede confiar.

En la imagen: Detalle de la foto de Glinn. Santa Clara, 1959.

Autógrafo

Tengo pocos libros dedicados por el autor porque siempre me ha parecido que una dedicatoria tiene que ser algo bien personal. No concibo que alguien que no me conozca, que ni siquiera sepa mi nombre, me lo prengunte y estampe en mi ejemplar una frase cariñosa. Me parece falso, no sé. A lo mejor es una tontería, debe de serlo. Lo cierto es que si me hubiera dado por eso, hasta firmas de galardonados con el premio Nobel tuviera en mi librero. La semana pasada, sin embargo, mi muy admirado Sergio Pitol quiso firmarme un ejemplar de su libro El viaje (que por cierto, ya leí de punta a cabo, si lo encuentran, cómprenlo sin vacilar). Nos cruzamos en el pasillo de la sala de presentación y él pensó que yo buscaba su autógrafo. Muy amablemente me pidió que lo acompañara hasta la mesa, y ahí escribió lo que leen arriba. Se lo agradecí y me miró sonriente. Me dijo: gracias a ti. Al poco rato ya tenía una cola de personas delante.

sábado, 18 de febrero de 2012

Llanura

Si no fuera por los mogotes del horizonte, esta llanura sería abrumadora; el paisaje es francamente desolador, solo las nubes le otorgan cierta variedad al cuadro. Dice Maykel que aquí hubo hace cientos de años un gran bosque, como lo había en Cuba toda. Después sembraron caña (en esta zona, durante los siglos XVIII y XIX se instalaron decenas de pequeños ingenios). Hasta que las tierras se resintieron, se empobrecieron hasta el punto de que en kilómetros y kilómetros apenas crece hierba; pocos, poquísimos árboles, búfalos que se calientan al mediodía... Ahora miro esta llanura homogénea desde el tren, rumbo a Isabela de Sagua. No sé por qué me entristece profundamente. Debería saberlo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Martí, santo

Una señora a su nieto pequeño, hace unos días frente al monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución:
"Ese es el hombre más grande que ha dado Cuba. Ese es tan grande como Cristo, que ya te dije que era el más grande de los hombres. Míralo bien, y no lo olvides. Hasta podrías venir a rezarle... Pídele por mí".

sábado, 11 de febrero de 2012

Benedetti en la Feria

En un pasillo poco concurrido de la Feria del Libro han emplazado una exposición sobre la vida y obra de un poeta grande: Mario Benedetti. Son paneles con fotografías, gráficos y textos que narran el devenir de unos de los intelectuales más influyentes del siglo pasado en América Latina. Puede uno ir leyendo textos —esos poemas tan singulares, deliciosamente coloquiales; fragmentos de memorias y entrevistas; cartas y recortes de periódico—, viendo fotos —de su niñez, su adolescencia, de su salida al mundo, de su plenitud, de su exilio, de su bonachona ancianidad—, siguiendo, año por año, ese devenir pletórico. La selección de los materiales es excelente, el diseño de los paneles muy funcional. Lástima que esté ubicada en un lugar tan poco transitado... Incluso, una sección de los paneles ha caído al piso y no ha aparecido nadie que la levante.

jueves, 9 de febrero de 2012

Mi abuela, desde una nube

Un día —tendría yo ocho o nueve años— mi abuela se hirió en una pierna. La herida fue profunda, le sangró mucho. Apenas se quejó, pero yo sabía que le estaba doliendo mucho. Ese día sentí por primera vez algo: el deseo de que, en vez de ella, el accidente lo hubiera tenido yo. Era un sentimiento tan fuerte, que me eché a llorar. Se lo conté a mi mamá y ella me dijo: “eso es porque adoras a tu abuela, pero te aseguro que ella te quiere más, ella daría su vida por ti… yo también, por cierto”. Y sí, mi mamá tenía toda la razón, yo quería tanto a mi abuela que cuando supe que un día ella iba a tener que morir, casi no pude dormir. No podía concebir mi vida sin ella. Por la mañana, mientras me servía el desayuno, le dije: Abuelita, yo no quiero que te mueras, yo quiero morirme antes. Se puso seria: “Eso no va a suceder, Dios no me va a hacer eso”. Y se fue a la cocina llorosa.
Un día, como era de esperar, mi abuela murió. Yo ya no era un niño, por suerte, no sé cómo hubiera lidiado con eso en momentos en que la necesitaba tanto. Ha sido, hasta el momento, mi mayor pérdida. Todos los que me conocen bien saben hasta qué punto mi abuela tuvo que ver con el hombre que soy. Yo lamento ser tan descreído, me gustaría pensar que mi abuela me mira desde una nube, que me cuida desde una dimensión que sé que tiene que ser apacible…

Foto: Mi abuela, Ana Luisa Castellón, en una foto de 1938. A su lado (derecha) su hermana Nieves.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Un poema (XX)

Sentado entre la hierba
soy una isla
una montaña estéril
que ni siquiera remontan las hormigas
isla como una isla
espero el milagro de un naufragio
que no llega
por ahora solo es el sol
sobre las piedras.

martes, 7 de febrero de 2012

Un poema (XIX)

Sombra de limonero
lluvia de espinas...
te vas
y vuelves.

Sara y Diana, compañeras…

Alguien ha sugerido que el hecho de que la prensa haya identificado a la pintora Diana Balboa como compañera de la fallecida cantautora Sara González es todavía insuficiente. “Debieron haber dicho viuda, para que todo el mundo supiera muy bien de qué se estaba hablando”. Yo creo que todo el mundo supo muy bien de qué se estaba hablando. (Además de que decir “viuda” sería hasta cierto punto inexacto, pues Sara y Diana nunca pudieron casarse). Y sí, el hecho de reconocerlo públicamente, con toda la tranquilidad del mundo, ha sido un gran paso. Lo mejor de todo —señores tan preocupados por las reacciones de un pueblo todavía no preparado— es que nadie ha puesto el grito en el cielo (y si lo ha puesto, se ha cuidado mucho de que no se lo escuchen), que no se ha caído una estrella, que la vida sigue su curso sin notables alteraciones… Deseable sería que ese respeto mostrado hacia el dolor de una mujer, hacia la entereza de otra, hacia el compromiso de las dos… se multiplicara, se hiciera común y corriente. Por que de eso trata: de hablar con naturalidad de lo que natural es.

En la imagen: Diana Balboa y amigos de Sara miran la estela que dejó en el mar el lanzamiento de la urna con las cenizas de la cantautora. Foto: Dianik Flores.

domingo, 5 de febrero de 2012

Pitol estará en Cuba

Escritor, traductor, diplomático… viajero impenitente, el gran escritor mexicano Sergio Pitol (Puebla, 1933), Premio Cervantes 2005, será uno de los más importantes invitados de esta Feria. Publicado tardíamente en Cuba, es autor de páginas donde la memoria se transfigura en ensoñación. Nocturno de Bujara, conjunto de narraciones editadas hace algunos años por Casa de las Américas, es un ejemplo de esa prosa fascinante y sutil, que evita significaciones estrictas. El martes 14 de febrero, en la Sala Nuestra América de La Cabaña, tendrá lugar un coloquio sobre su vida y obra, en el que participarán varios intelectuales, con la moderación de la poetisa cubana Reina María Rodríguez.

Publicado en Trabajadores
Foto: Internet

Un poema (XVIII)

A ver
Yuris Nórido
¿de verdad quieres seguir
con el olor del hermoso
en la nariz?
¿perseguirlo como si fuera
más que un sueño?
¿qué esperas
Yuris Nórido?
¿crees que algún día encontrarás
la fuente solar?
¿quieres seguir
revoloteando
feliz?

viernes, 3 de febrero de 2012

¡Coma boniato!

Juana Bautista de la Candelaria Rodríguez, Candulia, celebró ayer su cumpleaños 127. Probablemente sea la mujer más vieja del mundo. Ha visto más mañanas que nadie, pero nunca ha salido de su terruño, allá en Campechuela. Una mañana de Candulia se parece a la otra y a la otra… así, en sucesión que ya debe antojársele eterna. Candulia parece estar lúcida; dice que se siente bien, que solo lamenta haber perdido la vista, porque ahora no puede ver la televisión. ¿Será feliz Candulia? ¿Le pesarán demasiado los recuerdos? (Yo no sé —nunca sabré— qué se sentirá al cumplir los 100 años y mirar hacia atrás. Cuando era niño le dije a mi mamá: quiero vivir para siempre. Ella me respondió: vas a ver morir a todos los que quieres. Desde entonces dejé de pensar en la inmortalidad). ¿Habrá pensado Candulia que llegaría a los 127 años? ¿Lo hubiera escogido? ¿Se lo habrá propuesto? Cuando uno pregunta por la fórmula para vivir tanto, los familiares de Candulia responden que ella nunca fumó, y que comió mucha yuca y mucho boniato. Mucho boniato, ya saben… (Y a mí que no me gusta especialmente el boniato).

Foto: EFE

jueves, 2 de febrero de 2012

Moneda nacional

Hoy fui a comprar el periódico en el estanquillo y, como no tenía menudo, quise pagar con una moneda de 5 centavos CUC. El viejo vendedor se ofendió. "Aquí solo cobramos en moneda nacional". No importa, no tiene que darme vuelto, solo quiero el periódico —le dije. Se negó: "Esa es la moneda del diablo, te lo digo yo... Para que veas que no soy mala gente, te voy a regalar el periódico, lo pago yo; pero no te voy a recibir esa moneda porque estaría siendo corrupto. Y es tan corrupto el que acepta una moneda CUC como el que roba millones". Obviamente yo no estaba de acuerdo con tal afirmación, pero el anciano me lo decía con tanto convencimiento, con tanto orgullo, que no quise discutirle. Dios mío, si en instancias más altas todo el mundo tuviera la misma dignidad... Acepté mi periódico, le di las gracias y le pedí disculpas por las molestias.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Indignado

Quizás tenga razón Galeano, en este mundo ahora mismo hay dos bandos: los indignos y los indignados. Yo me apunto en el segundo, sin pensarlo ni un minuto. Pero pienso que hay mucha gente que no tiene la menor idea de que esos bandos existen. En Europa y Estados Unidos la gente protesta porque no tienen trabajo, porque no quieren cargar con la culpa de los bancos. Los apoyo. Pero hay millones de personas que ni siquiera saben qué es un banco, qué es un trabajo, para qué sirve protestar… Ni siquiera saben si van a llegar al día siguiente.
Los más grandes problemas de la humanidad no están en las capitales del mundo rico, aunque en buena medida allí se originaron. ¿Quién va a protestar por los niños que hace tantos años están muriendo de hambre y enfermedad en África? Y si alguien protesta, ¿qué va a resolver? Yo mismo, ¿puedo hacer algo?
Hay días en que amanezco muy pesimista, tendrán que perdonarme…

Un poema (XVII)

¿Escuchas
Daynet
los pájaros?
¿sientes un rumor
como de hojas?
la noche choca contra las paredes
de tu casa
se hace polvo
y sube otra vez
al cielo.