martes, 27 de marzo de 2012

La soledad de la primera bailarina

La foto me ha impresionado. La bailarina toma un descanso después de una agotadora sesión de ensayos. Rectifico: durante una sesión de ensayos, porque dentro de cinco minutos estará repitiendo una y otra vez los mismos pasos, redondeando una posición. Me impresiona la soledad de la primera bailarina. Su vida no ha sido la de cualquier hijo de vecino. Ha debido vencer muchos obstáculos para llegar aquí. Solo unos pocos llegan, poquísimos: uno entre cientos que comenzaron a estudiar ballet en la infancia. Me impresiona el tesón de la primera bailarina, que se entrega a este vertiginoso ejercitar, físico y hasta violento, con la esperanza de transformarlo en arte. La primera bailarina luce cansada. Pero seguirá ensayando.

En la imagen: Viengsay Valdés, primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, en un ensayo. Foto: Lester Vila.

lunes, 26 de marzo de 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

Marilyn y Michelle

A mí no se me hubiera ocurrido que Michelle Williams pudiera encarnar a Marilyn Monroe. Su belleza es más corriente, más vulgar. Es un poco más gruesa que Marilyn, su cuerpo no tiene la perfección que lucía el de la célebre rubia. En fin, yo no hubiera pensado en ella para el rol que al final defendió en My Week With Marilyn. Afortunadamente, los encargados de la película supieron ver más lejos que yo, porque la actuación de Williams es sencillamente extraordinaria. Uno siente que viéndola puede comprender más a la desdichada y sensible Monroe. Ha sido un trabajo de detalles, cuidadoso en extremo: Michelle ríe, habla, se mueve, mira como lo hacía Marilyn. Y lo mejor es que lo hace con tanta naturalidad que el personaje se vuelve entrañable. Viendo la película, he pensado en la deliciosa y muy sentida crónica que Truman Capote publicó sobre su amiga Monroe en Música para camaleones. En el filme, Michelle era la Marilyn que narró Capote. Claro que estamos hablando de recreaciones, claro que para los escritores y actores es imposible aprehender el espíritu pleno de una personalidad. Pero qué maravillosos retratos han resultado de los intentos…

martes, 20 de marzo de 2012

Bienvenido, Benedicto

Que venga Benedicto XVI, que lo reciban con mil amores, que haya grandes concentraciones, que le tiren flores a su paso, que mejoren las relaciones entre Cuba y la Santa Sede, que la iglesia cubana tenga espacios más plenos de libertad, que los católicos escuchen a su pastor, que les pongan guaguas para que vengan a escucharlo desde el más lejano rincón de la isla, que Benedicto se vaya feliz por el encuentro con su rebaño… En fin, me da lo mismo lo que haga o deje de hacer el Romano Pontífice en Cuba. Tengo que decir, eso sí, que es una de las personalidades más conservadoras del mundo contemporáneo, ha llegado a ser incluso reaccionario. No lo respeto como dignatario, no le reconozco autoridad moral, no creo que su visita sea un orgullo especial para el pueblo cubano. Que venga, claro, tiene el derecho de venir; pero por favor, moderen los elogios oficiales. Que lo elogie la santa iglesia católica, que lo hace por derecho y por deber. Basta ya de exhortaciones más o menos enfáticas a participar en sus misas. Basta de convocatorias en los centros de trabajo. Que vayan los que quieran, que vayan los que deban por razones estrictamente religiosas o protocolares… Y los demás —entre los que gracias a Dios me cuento— que se queden en casa disfrutando del día de asueto.

domingo, 18 de marzo de 2012

Un poema (XXIV)

Escucha, Rafael:
si miras siempre al piso
no podrás ver los seres alados
que revolotean entre las torres
y hacen el día.
Son hermosos, Rafael,
no puedo ahora mismo describirlos.
Solo te digo:
mira al cielo y hállalos entre las nubes.
Respíralos, que son aire.

A caballo con Marlon Brando

Cuarenta años ha cumplido El Padrino, esa película grande de la cinematografía norteamericana. Yo, como debe ser, leí primero el libro de Mario Puzo, que me encantó. Tanto, que lo leí en dos días. Cuando vi la cinta de Francis Ford Coppola, fue como ponerle rostro a viejos conocidos. No voy a hablar de la contundencia de la película, solo diré que su protagonista, Marlon Brando, me impresionó hasta el punto de que pensé que era el mejor actor del mundo (yo era tan joven, todavía creía en "los mejores"). Unos días después vi por casualidad Un tranvía llamado deseo, y descubrí al Brando joven. Entonces pensé que además había sido el actor más bello. Con los años se me fue pasando esa manía de absolutizar. Pero Marlon Brando siguió ocupando un lugar en mi corazón... perdonen la cursilería de la frase. Una vez soñé que Brando, el joven, me estaba enseñando a montar a caballo. No había manera de que yo aprendiera (por cierto, en mi vida despierta yo sabía cabalgar hacía un buen tiempo). Marlon Brando se cansó y me dijo: "No hay remedio, no puedes". Y yo le respondí: "Con que sepas montar tú, me basta". Íbamos a dar una vuelta por el campo en su caballo, pero me desperté.

jueves, 15 de marzo de 2012

Portocarrero, a cien años

Como todos los grandes pintores, René Portocarrero (1912-1985) era un auténtico poeta, una criatura dotada de especiales sensibilidades. Fijémonos, por ejemplo, en sus múltiples visiones de La Habana, en las que la ciudad es un trazado geométrico que apenas puede contener el estallido de color. La metáfora es diáfana: la ciudad puede “reducirse” a sus ángulos, pero su esencia es barroca, si se quiere explosiva. Y hablando de esencias, están sus exquisitas Floras, rostros de mujer de singular expresividad, barrocos también en su concepción, algo expresionistas en ocasiones, en los que el trazado se perfila por la carga de significaciones. En la obra de Portocarrero confluyen múltiples caminos: la gran tradición europea —marcada por los vanguardismos— se entronca con un mundo de raíces africanas, mestizo. El resultado es siempre maravilloso. El Museo Nacional de Bellas Artes exhibe en su edificio de Arte Cubano una muestra que reúne más de dos decenas de sus obras emblemáticas. Hay que verla...

martes, 13 de marzo de 2012

Un poema (XXIII)


Soñé con un río
de aguas algo oscuras
que se me aparecía como una metáfora casi perfecta
de mi vida
soñé también
con un viejo de largas barbas
con la cara de mi abuelo
(que nunca lució barba)
un viejo feliz que me decía:
"yo soy tú dentro de cien años
te miro y encuentro la semilla del descanso"
soñé
por último
con una pluma que caía lentamente en un abismo
casi flotando en la nada...
ese sueño me gustó
quise ser la pluma.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Gabo, tan cerca…

Una vez tuve al Gabo frente a frente. Yo era recién graduado, y todavía pensaba que me podía comer al mundo. Gabriel García Márquez, no hay ni que decirlo, era uno de mis ídolos. Entraba al vestíbulo del Poligráfico y lo vi salir apurado, sonriéndole a todo el mundo. Venía de visitar, después lo supe, a un amigo de años, editor en Granma Internacional. Me quedé pasmado, cuando lo tuve delante solo atiné a inclinar la cabeza a modo de saludo. Me sonrió a mí también y se montó en un carro. Cuando llegué a la redacción, hice el cuento, y alguien casi me regañó: "no fuiste un periodista de los buenos, debiste haber aprovechado para concertar una entrevista". Ya ven, siempre hay gente más tonta que uno...

En la foto: Gabriel García Márquez, ayer en México, celebrando su cumpleaños 85.

viernes, 2 de marzo de 2012

Ciudad oscura

Hace unas noches había un gran apagón en buena parte de La Habana vieja. El Prado estaba prácticamente a oscuras, solo iluminado por las luces del tráfico. Me pareció la ciudad de una de mis pesadillas más recurrentes: Ando medio perdido por una calle fantasmagórica, en medio de un apagón cerrado. Me desespero, me asustan las siluetas, pierdo las esperanzas de llegar a mi casa... La ciudad oscura sobrecoge, sobre todo porque con la oscuridad también amaina el barullo. La Habana adquiere una densidad que no me gusta. Afortunadamente apareció P-8. Huí de las sombras.